balandret

Architects
Mercader de Indias

Place
Valencia, Spain

Sorolla supo plasmar como nadie la esencia del Mediterráneo. La luz que traspasa la superficie de sus lienzos es la misma luz que hoy inunda las 21 habitaciones del hotel Balandret, un hotel cuyas ventanas se abren a la inmensidad azul del mar y el cielo de Valencia. De hecho, su nombre es una referencia directa a una conocida pintura del artista valenciano, El Balandrito, aquella en la que se ve a un niño jugando con un barquito en la orilla de un mar vibrante. Como Sorolla, el interiorista Carlos Serra, junto a su equipo en el estudio valenciano Mercader de Indias, lleva al interior de este hotel boutique, las cualidades de esta luz tan especial a la que une elementos representativos de la imaginería típica valenciana: “En el momento en que me encargaron el proyecto, me pidieron que fuera muy valenciano. Quise darle ese aire, pero deconstruido. Están todos los elementos, desde el botijo, a los capazos de naranjas, el mosaico, etc., pero sin caer en lo típico”, explica el diseñador. Una decoración que es todo un homenaje contemporáneo a la cultura valenciana.

Al encontrase el hotel al borde mismo del paseo marítimo, las suites disponen de balcón con espléndidas vistas a la playa de las Arenas. Bañado por la luz dorada que fluye a raudales desde el ventanal, un sencillo espacio de recreo, formado por una pareja de sillones Radial y una mesita con adornos florales, invita al descanso y a la contemplación. Más allá de los cristales, en cinemascope, las palmeras, la línea de arena blanca y el mar salpicado de veleros.

Evocar todas las sensaciones que Sorolla era capaz de plasmar a golpes de pincel en sus lienzos resulta mucho más fácil en un entorno como el del hotel Balandret. Al escuchar el rumor del mar, respirar la atmósfera cargada de salitre y sentir el sol sobre la piel, uno es capaz de comprender, por fin, al pintor que mejor supo capturar la alegría, tan efímera pero tan plena, de pasar un radiante día de verano junto al mar. Mediterráneo en estado puro. Por algo, la revista Traveler lo incluyó en la Hot List 2015 de los mejores nuevos hoteles del mundo.

Architects
Mercader de Indias

Place
Valencia, Spain

Sorolla supo plasmar como nadie la esencia del Mediterráneo. La luz que traspasa la superficie de sus lienzos es la misma luz que hoy inunda las 21 habitaciones del hotel Balandret, un hotel cuyas ventanas se abren a la inmensidad azul del mar y el cielo de Valencia. De hecho, su nombre es una referencia directa a una conocida pintura del artista valenciano, El Balandrito, aquella en la que se ve a un niño jugando con un barquito en la orilla de un mar vibrante. Como Sorolla, el interiorista Carlos Serra, junto a su equipo en el estudio valenciano Mercader de Indias, lleva al interior de este hotel boutique, las cualidades de esta luz tan especial a la que une elementos representativos de la imaginería típica valenciana: “En el momento en que me encargaron el proyecto, me pidieron que fuera muy valenciano. Quise darle ese aire, pero deconstruido. Están todos los elementos, desde el botijo, a los capazos de naranjas, el mosaico, etc., pero sin caer en lo típico”, explica el diseñador. Una decoración que es todo un homenaje contemporáneo a la cultura valenciana.

Al encontrase el hotel al borde mismo del paseo marítimo, las suites disponen de balcón con espléndidas vistas a la playa de las Arenas. Bañado por la luz dorada que fluye a raudales desde el ventanal, un sencillo espacio de recreo, formado por una pareja de sillones Radial y una mesita con adornos florales, invita al descanso y a la contemplación. Más allá de los cristales, en cinemascope, las palmeras, la línea de arena blanca y el mar salpicado de veleros.

Evocar todas las sensaciones que Sorolla era capaz de plasmar a golpes de pincel en sus lienzos resulta mucho más fácil en un entorno como el del hotel Balandret. Al escuchar el rumor del mar, respirar la atmósfera cargada de salitre y sentir el sol sobre la piel, uno es capaz de comprender, por fin, al pintor que mejor supo capturar la alegría, tan efímera pero tan plena, de pasar un radiante día de verano junto al mar. Mediterráneo en estado puro. Por algo, la revista Traveler lo incluyó en la Hot List 2015 de los mejores nuevos hoteles del mundo.

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