Lievore Altherr Molina

El estudio Lievore Altherr Molina nació en 1991 de la unión entre Alberto Lievore, Jeannette Altherr y Manel Molina, sus tres socios fundadores. Desde su creación y hasta su disolución en 2016, y dada su vocación multidisciplinar, el objetivo del estudio transcendió los límites del diseño de productos de todo tipo (muebles, objetos, embalajes, etc.) para abarcar también la consultoría y la dirección de arte para las más diversas empresas a las que se ofrecía soluciones individualizadas.

El enfoque humanístico de su diseño es fácilmente detectable en la persistente búsqueda de formas estéticamente bellas y puras, que surgen, no obstante, como resultado lógico de las pautas que exigen la función y el contexto. A lo largo de los años, el estudio fue galardonado con numerosos premios nacionales e internacionales, entre los que cabe destacar el Premio Nacional de Diseño en 1999. Sin olvidar que sus trabajos se han expuesto en las principales capitales del mundo, como París, Tokio, Londres o Nueva York.

 

 

 

“Para nosotros, un buen diseño nos enamora a veces por diferentes motivos: su equilibrio, su fuerza icónica, su síntesis, su sensualidad, su ingenio... o todo en uno. Un objeto está bien diseñado cuando nos hace creer que tal función no se podría haber resuelto de otra manera. El buen diseño es atemporal”

 

 

"Buscamos inculcar la armonía, el equilibrio, los valores en los que creemos: queremos seducir en lugar de impresionar"

Lievore Altherr Molina

El estudio Lievore Altherr Molina nació en 1991 de la unión entre Alberto Lievore, Jeannette Altherr y Manel Molina, sus tres socios fundadores. Desde su creación y hasta su disolución en 2016, y dada su vocación multidisciplinar, el objetivo del estudio transcendió los límites del diseño de productos de todo tipo (muebles, objetos, embalajes, etc.) para abarcar también la consultoría y la dirección de arte para las más diversas empresas a las que se ofrecía soluciones individualizadas.

El enfoque humanístico de su diseño es fácilmente detectable en la persistente búsqueda de formas estéticamente bellas y puras, que surgen, no obstante, como resultado lógico de las pautas que exigen la función y el contexto. A lo largo de los años, el estudio fue galardonado con numerosos premios nacionales e internacionales, entre los que cabe destacar el Premio Nacional de Diseño en 1999. Sin olvidar que sus trabajos se han expuesto en las principales capitales del mundo, como París, Tokio, Londres o Nueva York.

 

 

 

“Para nosotros, un buen diseño nos enamora a veces por diferentes motivos: su equilibrio, su fuerza icónica, su síntesis, su sensualidad, su ingenio... o todo en uno. Un objeto está bien diseñado cuando nos hace creer que tal función no se podría haber resuelto de otra manera. El buen diseño es atemporal”

 

 

"Buscamos inculcar la armonía, el equilibrio, los valores en los que creemos: queremos seducir en lugar de impresionar"

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