l’échiquier opéra

Architects
Le Coadic-Scotto Architecture

Photography
Marcela Grassi

Place
Paris, France

 

En 1593, el que antaño fuera pabellón de caza del rey Enrique IV, en las boscosas afueras de París, se legó a la congregación de las Hijas de Dios. Los terrenos del convento fueron recuperados por el Estado y en 1850 se edificó el hotel precursor del actual L’Échiquier Opéra. A finales de 2015, se completaban los trabajos de renovación del hotel, propiedad de Jacques Gad y perteneciente a la colección MGallery de Sofitel. Enclavado en los Grandes Bulevares, centro neurálgico del ocio en el llamado “fin de siècle”, el barrio conserva intacta su identidad, construida sobre una constelación de salas de espectáculo, cervecerías y pasajes comerciales.

El proyecto se encargó al estudio Le Coadic-Scotto, responsable de la restauración del histórico hotel Carlton de Lyon. Su estilo: encanto y frescura, pasados por un tamiz de nostalgia. Algo muy parisino.

Todo se organiza en torno al jardín de invierno que, con su amplitud e inmensa claraboya, evoca los bellos pasajes comerciales parisinos y los umbráculos de forja y cristal que las exposiciones universales de Londres y París erigieron en símbolo de modernidad. La luz fluye a raudales hacia el interior e incide en las teselas doradas de la barra semicircular, en los espejos y en los frisos, creando una atmósfera cálida y acogedora. Según los arquitectos, “la decoración tenía que ser a la vez retro, clásica y resueltamente moderna”. Unas características que cumplen las piezas de rattan escogidas, tapizadas en turquesa: sillas y sillones Fontal, de Oscar Tusquets, sillones Copa, de Studio expormim y el columpio Nautica, de MUT Design, a las que se unen las mesitas Kiri, de Mario Ruiz. La nobleza del material se suma a la de los elementos históricos, como el mosaico del suelo, los vitrales de la escalera de mármol o el ascensor, todos ellos originales. Afirma Le Coadic: “El éxito de un proyecto no reside forzosamente en la renovación a cualquier precio. Aquello que emociona a la gente es el alma de un lugar”.

Architects
Le Coadic-Scotto Architecture

Photography
Marcela Grassi

Place
Paris, France

 

En 1593, el que antaño fuera pabellón de caza del rey Enrique IV, en las boscosas afueras de París, se legó a la congregación de las Hijas de Dios. Los terrenos del convento fueron recuperados por el Estado y en 1850 se edificó el hotel precursor del actual L’Échiquier Opéra. A finales de 2015, se completaban los trabajos de renovación del hotel, propiedad de Jacques Gad y perteneciente a la colección MGallery de Sofitel. Enclavado en los Grandes Bulevares, centro neurálgico del ocio en el llamado “fin de siècle”, el barrio conserva intacta su identidad, construida sobre una constelación de salas de espectáculo, cervecerías y pasajes comerciales.

El proyecto se encargó al estudio Le Coadic-Scotto, responsable de la restauración del histórico hotel Carlton de Lyon. Su estilo: encanto y frescura, pasados por un tamiz de nostalgia. Algo muy parisino.

Todo se organiza en torno al jardín de invierno que, con su amplitud e inmensa claraboya, evoca los bellos pasajes comerciales parisinos y los umbráculos de forja y cristal que las exposiciones universales de Londres y París erigieron en símbolo de modernidad. La luz fluye a raudales hacia el interior e incide en las teselas doradas de la barra semicircular, en los espejos y en los frisos, creando una atmósfera cálida y acogedora. Según los arquitectos, “la decoración tenía que ser a la vez retro, clásica y resueltamente moderna”. Unas características que cumplen las piezas de rattan escogidas, tapizadas en turquesa: sillas y sillones Fontal, de Oscar Tusquets, sillones Copa, de Studio expormim y el columpio Nautica, de MUT Design, a las que se unen las mesitas Kiri, de Mario Ruiz. La nobleza del material se suma a la de los elementos históricos, como el mosaico del suelo, los vitrales de la escalera de mármol o el ascensor, todos ellos originales. Afirma Le Coadic: “El éxito de un proyecto no reside forzosamente en la renovación a cualquier precio. Aquello que emociona a la gente es el alma de un lugar”.

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